Cuando practicamos algún deporte entrenamos para ser más rápidos, fuertes y potentes, llevando nuestro rendimiento a niveles superiores. Conseguir estos beneficios solo se logra a través de un entrenamiento específico donde trabajar las capacidades físicas complementará nuestra disciplina deportiva. Hoy la teoría, la práctica y los resultados en las últimas décadas de los deportistas olímpicos así lo certifican.

Trabajar las capacidades físicas

Hasta no hace mucho tiempo, el entrenamiento deportivo se basaba únicamente en practicar el deporte en sí. Se pensaba que al trabajar con pesas, los músculos y movimientos de los deportistas serían más lentos, duros y pesados. Normalmente las pesas estaban relacionadas solo a los físicoculturistas, no a los deportistas. Gracias a la evolución de los deportistas de alto nivel, se han ido adoptando nuevas técnicas de entrenamiento. Por eso en VANNA tenemos como base el desarrollo de 2 capacidades principales, FUERZA y RESISTENCIA, que complementan cualquier deporte, aumentando la potencia y mejorando el rendimiento. Ambas son la base para lograr un cuerpo más fuerte y eficiente.

Resistencia

Es la que logra la adaptación del sistema cardiovascular o hace que nuestra oxigenación muscular sea más eficiente.

Fuerza

Es la que se encarga de desarrollar nuestra musculatura para adaptarse a nuevos y más desafiantes esfuerzos.

En la fuerza está la base de la potencia: quienes pueden movilizar más peso en los movimientos que involucran todo el cuerpo, pueden correr, saltar o lanzar más lejos que los deportistas más débiles. Menciono a propósito ejercicios con movimientos integrales, pues hoy se sabe que entrenar a base de ejercicios complejos –como las fases del levantamiento olímpico, las sentadillas o los press– nos resultarán mucho más efectivos para desarrollar la fuerza en menos tiempo.

Este desarrollo lleva tiempo, así que lo mejor es tomarse con calma el mejorar esta capacidad, que nos dará el fundamento de la técnica para poder luego incorporar la potencia y el entrenamiento de saltos, haciendo que nuestro cuerpo se mueva de manera más rápida y mejore la capacidad de reacción.

¿Cómo aplicarlo?

La idea es progresar lentamente de movimientos más lentos a más rápidos. Por ejemplo, es recomendable hacer primero un ejercicio con sobrecarga o peso de ejecución más lenta y sucesivamente un ejercicio de potencia o pliométrico. El secreto es utilizar al inicio ejercicios explosivos más simples –como los multisaltos en el lugar– y luego pasar a ejercicios más complejos, como saltos al cajón o saltos laterales sobre vallas.

En el entrenamiento de saltos repetidos, el principio básico es amortiguar el golpe con la musculatura e inmediatamente contraer los músculos para nuevamente continuar, buscando con el tiempo hacerlo lo más rápido posible sin perder la calidad del movimiento.

Estas técnicas de entrenamiento ayudan al sistema nervioso a que activen los músculos más rápidamente, favoreciendo a la larga la fuerza y sobre todo la velocidad con que se aplica esta fuerza. Entonces, al trabajar las capacidades físicas mejoramos el rendimiento y esto se traducirá en deportistas más rápidos, fuertes y potentes. Así que ya saben, ¡A ponerse a entrenar en serio!