Lograr que el entrenamiento se vuelva un hábito depende de mucho factores. Puede ser por falta de tiempo que descuidamos nuestra salud física y mental,  seguramente sin quererlo. O por no tener la disciplina para realizar a conciencia una actividad, por no saber integrar nuestro espacio con la familia o tal vez por no identificar lo que realmente nos apasiona.

Sin embargo, muchas veces no se trata de que ese espacio íntimo, nuestro, no pueda existir, sino que no le hemos buscado el tiempo para crearlo. A las finales, todos esos malestares que nos rondan por la cabeza crean un mal hábito inconsciente que llevarán al descuido de lo más importante: tu salud física y balance mental. Revertir estos hábitos pasa por incorporar otros nuevos, que sí, pueden tomar mucho trabajo, pero debes saber que introducirlos es solo una cuestión de métodos.

Métodos de inducción de nuevos hábitos

Crea una rutina

Este tipo de método busca que tu salud imponga la rutina a partir de hoy. Se trata de que le des la importancia que merece y la establezcas como una actividad más de tu día a día que no puede faltar, como cepillarse los dientes, por ejemplo. Debe ser necesario respetar tu rutina, así de importante, aunque no te guste mucho.

Desde chicos, a veces sin entenderlo, hemos tenido que hacer cosas sí o sí, y seguramente las seguiremos haciendo toda la vida (¿incluso en el mismo horario, no?). Pues lo mismo debe suceder con tus rutinas de entrenamiento. Con el tiempo, el cuerpo llega a acostumbrarse y adaptarse de tal manera a este esfuerzo, que ya se instala en nuestra biología con un biorritmo. Si haces actividad física siempre en las mañanas, pues ese será siempre el mejor horario para entrenar. De esta manera, este método disciplinario te llevará al inicio a que establezcas un horario y una forma de despejarte y entretenerte, sin excusas de falta de tiempo. Simplemente, a la larga lo adoptarás como una obligación.

Es muy importante, para conseguir tu objetivo, que en el proceso le enseñes a tu familia a respetar esta decisión. Al principio probablemente no será fácil, pero cuando los demás te vean tan disciplinado, marcarás un ejemplo y serán ellos los que después te ayuden a cumplir con tu rutina. Este método funciona muy bien si eres disciplinado. Pero si crees que no funcionará contigo, aquí tienes otra alternativa.

Encuentra un tipo de entrenamiento que te apasione

La segunda forma para establecer una rutina de entrenamiento es el hábito inducido por la pasión. En este caso, te aseguro que mantendrás la rutina tanto a corto como a largo plazo. Para ello, solo debes tomarte el tiempo necesario para descubrir cuál es el tipo de entrenamiento que más te gusta para mantenerte siempre en movimiento.

Para que este método funcione, la autoobservación es indispensable. Si ya tienes una actividad física en mente, solo debes destacarla, mantenerla y desarrollarla. Analiza también qué tipo de personalidad tienes. Por ejemplo, si eres de aquellos a los que les gustan los eventos sociales con mucha gente, tal vez ir a un centro de entrenamiento o participar en carreras masivas sea lo tuyo. Pero si eres de aquellos a los que les gustan las actividades más tranquilas y disfrutas de la soledad, tal vez el yoga, el tai-chi, la meditación o entrenar en casa sean tus mejores opciones.

Es clave que, una vez identificada esta pasión, investigues todo lo que puedas sobre ella: quiénes son los mejores exponentes en su práctica, cuál es su origen, las técnicas más recientes y ahora las últimas apps vinculadas. Haciendo eso te sentirás motivado, parte de una comunidad, y lo más importante, al fin y al cabo te encontrarás a ti mismo.

Tómate tu tiempo, tienes que estar seguro de la actividad física elegida para que no la termines abandonando luego. Elige con conciencia, porque finalmente es algo para ti y depende enteramente de tu decisión. Así podrás lograr que el entrenamiento se vuelva un hábito un y así obtendrás un cambio que dure para siempre.