Tener una alimentación saludable es la mejor manera para sentirnos bien con nosotros mismos. Así podremos mantener un peso ideal –signo de un organismo saludable–, con energía para afrontar contentos cada día. Los malos hábitos no son nuestros mejores consejeros. Apenas suena la palabra dieta, la asociamos a restricción que nos llevará en algún momento al fracaso.

Consejos para una alimentación saludable

Al empezar el día. Si tomas café, que sea sin azúcar (expreso o el pasado). Ayuda a que nuestro metabolismo se active, pues la cafeína es un estimulante natural y hace que podamos consumir más energía (calorías) en el día. Es una excelente bebida para antes del entrenamiento. Es natural y efectivo para gastar más calorías de las grasas.

Inicia las mañanas con proteínas y grasas saludables. Es más, te reto a que hagas esta prueba: consume una porción de huevos como gustes y un pedazo de palta, unos enrolladitos de jamón y queso o un pedacito de pechuga de pollo o frutos secos. Verás que durante el día estarás menos propenso a comer en exceso.

Deja atrás las culpas

Para lograr un cambio de alimentación saludable debemos ser realistas y nada en nuestra vida es blanco o negro. Comer de manera nutritiva no es privarte de todo. Este principio es fundamental para lograr un cambio que perdure en el tiempo. Todos tenemos esos pecaditos cuando “rompemos la dieta” que nos encantan y están asociados a alguna situación de estrés, aburrimiento, pena o cansancio.

A esos antojos les llamamos “ansiedad”. Pues no es eso. Son sentimientos que no queremos asumir y por eso buscamos encontrar placer de manera inmediata para contrarrestarlos. Como con el sabor amargo, sentir todas estas emociones es importante para poder crecer como personas y conocer de nosotros mismos lo bueno, lo malo y lo feo.

Lo que realmente te aumenta de peso

No es esa tortita de chocolate, ese pan o esas galletas, es la falta de responsabilidad ante nuestras emociones. Así que no te comas la solución a tus problemas, que no lograrás nada. Mejor llama a un amigo, a tu pareja, sal a dar un paseo y si quieres tómate o cómete lo que te provoque, pero resuelve con calma lo que tengas en mente dándote vueltas.

Verás que así no comerás en exceso, te sentirás mejor y habrás resuelto tus problemas. Acompaña la búsqueda de la solución con un antojo, pero que el antojo no sea tu solución. Crear nuevas asociaciones a la resolución de nuestras emociones es la mejor manera de tomar las riendas de nuestra salud y nuestro peso.